Novena a San Agustín Sobre la Esperanza

Novena a San Agustín

Sobre la Esperanza

 esperanza que se ve no es esperanza

(CS 5,4).

 

Primer Día

“…es verdad que quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples

esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que

sostiene toda la vida”

(Benedicto XVI Spes Salvi 27)

Lectura Bíblica: Sal 62,6-8

Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la

esperanza. Sólo él es mi Roca salvadora, él es mi

baluarte: nunca vacilaré. Mi salvación y mi gloria están

en Dios: él es mi Roca firme, en Dios está mi refugio.

Dice San Agustín:

“Como se fundó mi esperanza en el hombre,

al titubear el hombre tambaleará mi

esperanza, y al caer el hombre caerá

también mi esperanza; pero como confío en

el Señor, no seré conmovido.”

(CS 25,2,6).

Oración.

Señor te pedimos que aumentes nuestra

esperanza y nos animes a trabajar para lograr la

justicia en nuestro mundo. Para que no haya

desigualdades que ofendan la fraternidad real a

la que estamos llamados a vivir.

 

Segundo día

“…la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las

desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos

sigue amando «hasta el extremo»”. (Benedicto XVI Spes Salvi 27)

Lectura Bíblica: 1 Cor 13,11-13

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como

un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice

hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos

como en un espejo, confusamente; después veremos cara

a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después

conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra,

ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor,

pero la más grande de todas es el amor.

Dice San Agustín:

“ Ahora creemos, más tarde veremos. Cuando

creemos, se da la esperanza en este siglo;

cuando veamos, se dará la realidad en el

futuro, pues veremos cara a cara”

(CS 123,2)

Oración :

Queremos pedirte que aumentes la esperanza en

los jóvenes. Especialmente te pedimos por los que

están sin rumbo, porque la sociedad los margina,

los deja de lado, no les brinda educación, ni trabajo,

ni oportunidades para vivir con sentido.

 

Tercer día

“Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería

propiamente «vida». Empieza a intuir qué quiere decir la palabra

esperanza que hemos encontrado en el rito del Bautismo: de la fe se

espera la «vida eterna»” (Benedicto XVI Spes Salvi 27)

Lectura Bíblica: Rm 4,18-21

Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó

a ser padre de muchas naciones, como se le había

anunciado: Así será tu descendencia. Su fe no flaqueó, al

considerar que su cuerpo estaba como muerto era casi

centenario y que también lo estaba el seno de Sara. Él no

dudó de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al

contrario, fortalecido por esa fe, glorificó a Dios,

plenamente convencido de que Dios tiene poder para

cumplir lo que promete

Dice San Agustín:

“También la esperanza es necesaria durante la

peregrinación; es ella la que nos consuela en el

camino. El viandante que se fatiga en el

camino, soporta la fatiga porque espera llegar

a la meta. Quitale la esperanza de llegar, y al

instante se quebrantarán sus fuerzas.”

(S 158,8)

Oración

Señor queremos pedirte que les des esperanza a

todos los niños y niñas que andan solos en

nuestras calles. Testigos de un mundo que no los

tiene en cuenta ni se avergüenza de su presencia.

 

Cuarto día

“Gracias a su esperanza, Agustín se dedicó a la gente sencilla y a su

ciudad; renunció a su nobleza espiritual y predicó y actuó de manera

sencilla para la gente sencilla”. (Benedicto XVI Spes Salvi 29)

Lectura Bíblica: Rm 5, 1-4

Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios,

por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos

alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos

afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la

gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de las

mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación

produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la

virtud probada, la esperanza.

Dice San Agustín:

“La esperanza, por tanto es necesaria mientras

no vemos lo que creemos, no sea que al no

verlo desfallezcamos de desesperación.”

(S 53,11).

Oración

Señor Jesús aumenta nuestra esperanza y envía tu

Espíritu Santo has que nuestras comunidades sean

fecundas, llenas de valor y coraje para vivir el

Evangelio y luchar por el Reino.

 

Quinto día

“A lo largo de su existencia, el hombre tiene muchas esperanzas, más

grandes o más pequeñas, diferentes según los períodos de su vida”.

(Benedicto XVI Spes Salvi 29)

Lectura Bíblica: Rm 5,5-6

La esperanza no quedará defraudada, porque el amor de

Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el

Espíritu Santo, que nos ha sido dado. En efecto, cuando

todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado,

murió por los pecadores.

Dice San Agustín:

“Alégrate de estar redimido; aún no lo estás en

la realidad, pero estate seguro en la esperanza.

Si no gimes en la esperanza, no llegarás a la

realidad ”

(CS 37,5).

Oración

Señor Jesús te pedimos que renueves nuestra

esperanza, ayúdanos a caminar en los conflictos,

enséñanos la fidelidad al Evangelio en estos

tiempos difíciles. Queremos construir el Reino,

ofrecer al mundo los frutos de tu presencia.

 

Sexto día

“…nosotros necesitamos tener esperanzas –más grandes o más

pequeñas–, que día a día nos mantengan en camino.

(Benedicto XVI Spes Salvi 30)

Lectura Bíblica: 1Pe 3,13-16

¿Quién puede hacerles daño si se dedican a practicar el

bien? Dichosos ustedes, si tienen que sufrir por la

justicia. No teman ni se inquieten: por el contrario,

glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén

siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera

que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen.

Pero háganlo con delicadeza y respeto, y con tranquilidad

de conciencia. Así se avergonzarán de sus calumnias los

que difaman el buen comportamiento de ustedes como

creyentes en Cristo.

Dice San Agustín:

Nada hay tan opuesto a la esperanza como el

mirar atrás, es decir, poner la confianza en las

cosas que se deslizan y pasan (S 105,7). Sea tu

esperanza el Señor Dios. No esperes ninguna

otra cosa de El; sea el mismo Señor tu

esperanza (CS 39,7).

Oración

Señor danos un corazón lleno de esperanza,

abierto, sensible a los dolores y a los sufrimientos.

Que nos comprometa, en la práctica del amor y la

justicia.

 

Séptimo día

“Dios es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino

el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el

extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto”.

(Benedicto XVI Spes Salvi 31)

Lectura Bíblica: Rm 15, 12-15

El profeta Isaías dice a su vez: Aparecerá el brote de

Jesé, el que se alzará para gobernar las naciones paganas:

y todos los pueblos pondrán en él su esperanza. Que el Dios

de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para

que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del

Espíritu Santo.

Dice San Agustín:

“Nos entristece el no ver, pero nos consuela el

esperar ver. Existe, pues, la esperanza, y es

compañera de la fe”

(S 53,11).

Oración:

Señor derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo

para que nos anime y ayude a vivir con esperanza

y alegría, a pesar de las pruebas y de las cruces que

encontramos en tu seguimiento.

 

Octavo día

“…gran esperanza sólo puede ser Dios, que abraza el

universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos

no podemos alcanzar. De hecho, el ser agraciado por un don forma

parte de la esperanza.” (Benedicto XVI Spes Salvi 31)

Lectura Bíblica:

Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el

bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a

los otros como más dignos. Con solicitud incansable y

fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la

esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes

en la oración. Consideren como propias las necesidades de

los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.

Dice San Agustín:

“Si la esperanza del siglo futuro no nos

consolase en la tribulación del presente,

pereceríamos… Nuestra esperanza es tan firme

como si ya fuese realidad”

(CS 123,2).

Oración:

Señor Enséñanos a orar para no perder la

Esperanza. Enséñanos a orar para discernir donde

poner los esfuerzos y descubrir nuestro lugar y

misión. Enséñanos a orar para no desalentarnos

en las dificultades y contratiempos.

 

Noveno día

“Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la

oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha.

Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie,

siempre puedo hablar con Dios” (Benedicto XVI Spes Salvi 32)

Lectura Bíblica: 1Ts 5,5-10

Todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no

pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos

durmamos, entonces, como hacen los otros:

permanezcamos despiertos y seamos sobrios. Los que

duermen lo hacen de noche, y también los que se

emborrachan. Nosotros, por el contrario, seamos sobrios,

ya que pertenecemos al día: revistámonos con la coraza de

la fe y del amor, y cubrámonos con el casco de la esperanza

de la salvación. Porque Dios no nos destinó para la ira,

sino para adquirir la salvación por nuestro Señor

Jesucristo, que murió por nosotros, a fin de que, velando o

durmiendo, vivamos unidos a él.

Dice San Agustín

La esperanza que se ve no es esperanza (CS

5,4). Quien ahora tiene sed, afiance la

esperanza; quien tiene sed, confíe; saciado,

tendrá el objeto. Antes de poseerlo, tenga sed

en esperanza (CS 35,14).

Oración:

Señor fortalece nuestra esperanza para que sea el

motor de nuestra entrega el pozo donde beber para

seguir, el refugio donde descansar y retomar

fuerzas. Anuda nuestra esperanza al proyecto del

 

Padre.

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Novena a San Agustín Sobre el Amor

Novena a San Agustín Sobre el Amor

Si flaqueas en el amor, flaqueas en la

alabanza (CS 83,8).

 

Oración inicial para todos los días

Peregrino y enfermo vuelvo a ti, Dios mío,

cansado de peregrinar fuera,

y agobiado por el peso de mis males.

He experimentado que lejos de tu presencia

no hay refugio seguro, ni satisfacción que dure,

ni deseo que dé fruto,

ni bien alguno que sacie los deseos del alma que creaste.

Aquí estoy, pobre y hambriento. ¡Dios de mi salud!

Ábreme las puertas de tu casa: perdóname, recíbeme,

sáname de todas mis enfermedades,

úngeme con el óleo de tu arrepentido.

¡Oh Verdad! ¡Oh belleza infinitamente amable!

¡Qué tarde te amé, hermosura siempre antigua

y siempre nueva! ¡Qué tarde te conocí!

¡Qué desdichado fue el tiempo en que no te amé ni

conocí!

(Confesiones X)

 

Primer día

“ La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que

era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva

profundidad y amplitud”. (Benedicto XVI, DCE.1)

Lectura Bíblica: Mt 5:8-9

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán

a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos

serán llamados hijos de Dios.”

Reflexión de San Agustín

“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos

verán a Dios”. Este ese fin de nuestro amor: fin

con que llegamos a la perfección, no fin con el

que nos acabamos. Se acaba el alimento, se

acaba el vestido; el alimento porque se consume

al ser comido; el vestido porque se concluye

tejiéndolo”.

(S 53,6).

Oración

Te pedimos señor que busquemos siempre tener un

corazón puro, íntegro, limpio de pecado, limpio de

otros intereses que no sean los intereses de Dios.

 

Segundo día

“En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo,

al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor

en su forma más radical. ”. (Benedicto XVI, DCE.12)

Lectura Bíblica: 1Jn 3,2

“Amados, ahora somos hijitos de Dios, y aun no está a la

vista lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste,

seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es…”.

Reflexion de San Agustín

“Ama para ver; lo que vas a ver no es algo de

poco precio, no es algo que se lo lleva el viento.

Verás a Aquél que hizo cuanto amas. Y si esas

cosas son hermosas, cómo será quien las hizo?”

(S 22A,4).

Oración

Padre aumenta nuestro amor y enséñanos a amar,

a descubrirte presente en nuestros hermanos, en lo

sencillo de todos los días, para poderte amar como

tú lo haces con nosotros tus hijos.

 

Tercer día

“… el amor a Dios y al prójimo están realmente unidos: el Dios

encarnado nos atrae a todos hacia sí.” (Benedicto XVI, DCE.14)

Lectura Bíblica: Lc 10, 25-27

Y entonces un maestro de la Ley se levantó y le preguntó

para ponerlo a prueba: Maestro ¿Qué tengo que hacer para

heredar la vida eterna?. Jesús le pregunto a su vez ¿Qué

está escrito en la Ley?, ¿Qué lees en ella? Él le respondió

“amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu

alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu

prójimo como a ti mismo”. Has respondido exactamente, le

dijo Jesús, obra así y alcanzarás la vida.

Reflexión San Agustín

“Para que sepamos amar a Dios, ha de

conocérsele; y para que el hombre sepa amar al

prójimo como a sí mismo, debe primeramente,

amando a Dios, amarse a sí mismo”.

(CS 118,8,2)

Oración

Señor te pedimos que estemos siempre dispuestos

a vivir en el amor como vos nos enseñaste, dando

tu vida por todos, entregando tu tiempo, tus

esfuerzos y tus anhelos para transmitir el mensaje

de Dios.

 

Cuarto día

“Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde

encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios.”

(Benedicto XVI, DCE.15)

Lectura Bíblica: 2 Cor 5, 14-15

El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno

sólo murió por todos, entonces todos han muerto. Y el

murió por todos, a fin de los que viven no vivan más para si

mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Reflexión San Agustín.

“Amad, pero pensad qué cosa améis. El amor

de Dios y el amor del prójimo se llama caridad;

el amor del mundo y el amor de este siglo se

denomina concupiscencia. Refrénese la

concupiscencia; excítese la caridad”.

(CS 31,2,5).

Oración

Señor Jesús danos un corazón generoso, capaz de

acudir al servicio de todo el que necesita, un

corazón capaz de movilizarse al encuentro del que

está solo o abandonado.

 

Quinto día

“ Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso,

nosotros podemos corresponder también con el amor. Dios no nos

impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros

mismos”. (Benedicto XVI, DCE.17)

Lectura Bíblica: 1Jn 4, 7-8

Queridos míos, amémonos unos a los otros, porque el amor

procede de Dios y el que ama ha nacido de Dios y conoce a

Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es

amor.

Reflexión San Agustín

“Deseaste oro, amaste el oro; ¿acaso por

amarlo tienes oro? ¿Qué es eso, qué es lo que

amas? Amando deseas, deseando buscas,

encontrando te atormentas”

(S 68,10).

Oración

Señor Jesus te pedimos que nos renueves desde

adentro convirtiéndonos al hombre nuevo,

siguiendo tus huellas, guiados por Aquel que nos

anima, que nos acompaña y nos enseña a vivir en la

caridad que es el amor que nos transmitió tu vida.

 

Sexto día

“Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este « antes

» de Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta.”

(Benedicto XVI, DCE.17)

.

Lectura Bíblica: 1 COR 13, 1-2

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de

los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que

resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de

la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia,

aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar

montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Reflexión de San Agustín

“Tened, pues, fe acompañada de amor. Ese es

el vestido nupcial. Amaos mutuamente quienes

amáis a Cristo; amad a los amigos, amad a los

enemigos.”

(S 90,9)

Oración

Señor de la Vida ayúdanos a vivir el mandamiento

del amor, siguiendo tus pasos, tus opciones, tu

estilo y forma de amar; sintiendo compasión activa

por el otro, comprometiéndose con el dolor ajeno,

haciéndose próximo del que sufre y está

abandonado

 

Séptimo día

“La historia de amor entre Dios y el hombre consiste precisamente en

que esta comunión de voluntad crece en la comunión del

pensamiento y del sentimiento…” (Benedicto XVI, DCE.17)

Lectura Bíblica: 1, Cor 13,3-7

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los

pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo

amor, no me sirve para nada. El amor es paciente, es

servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se

envanece, no procede con bajeza, no busca su propio

interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no

se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la

verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo

espera, todo lo soporta.

Reflexion de San Agustín

“Examina primero si ya sabes amarte a ti

mismo; Cuando esto sea, te dejaré amar al

prójimo como a ti mismo. Pero si aún no sabes

amarte a ti mismo no engañes al prójimo como

a ti mismo te estás engañando.”

(S 128,5).

Oración

Señor que nos conozcamos como tu nos conoces,

para poder manifestarlo en la práctica concreta y real

de cada día amando en el hoy y ahora, amando a

todos a través del servicio, la donación y la entrega de

lo mejor de cada uno para el bien de los demás.

 

Octavo día

“Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a

lo mucho que me ama. Los Santos han adquirido su capacidad de

amar al prójimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro

con el Señor eucarístico y, viceversa, este encuentro ha adquirido

realismo y profundidad precisamente en su servicio a los demás. ”

(Benedicto XVI, DCE.18)

Lectura Bíblica: 1, Cor 13, 8-10

El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de

lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra

ciencia es imperfecta y nuestras profecías,

limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es

imperfecto.

Reflexión de San Agustín

“Mi peso es mi amor; él me lleva doquiera soy

llevado”

(C 13,9,10)

Oracion

Señor enséñanos a amar como tú lo hiciste, con

paciencia y pasión, con coraje y valentía, con gestos

y actitudes, de palabra y de obra, con la vida y con

la entrega.

 

Noveno día

“El amor crece a través del amor. El amor es « divino » porque

proviene de Dios y a Dios nos une y, mediante este proceso

unificador, nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras

divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea

todo para todos” (Benedicto XVI, DCE.18)

Lectura Bíblica: 1, cor 13, 11-13

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como

un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice

hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos

como en un espejo, confusamente; después veremos cara a

cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después

conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora

existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más

grande de todas es el amor.

Reflexión de San Agustín

“No os exhorto a que tengáis fe, sino a que

tengáis amor.”

(S 90,8)

Oración

Señor Jesús, maestro bueno, danos un corazón

abierto para acoger tu Palabra, y que ella nos

impregne desde el interior, para que manifestemos

el amor que has derramado en nuestros corazones

con gestos y hechos concretos

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NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES

  

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES

1. NOVENA

Por la señal de la Santa Cruz…

Señor mío, Jesucristo…

 

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Soberana Virgen María, Reina de los Ángeles, Emperatriz de los cielos, elegida Madre de Dios, concebida en gracia, a quien rinden veneración todos los coros de los Ángeles y Santos del cielo. A Ti me acerco para rogarte que, puesto que bajaste del cielo a la tierra declarando que eres Madre de Merced y de las Misericordias, usa tu piedad con este humilde devoto tuyo. Y para más obligarte, Madre de pecadores, consuelo de los afligidos, socorro de todas las necesidades, me consagro una vez más a ti, como esclavo y servidor tuyo. Dirígeme, encamíname y ampárame, Señora y Madre mía, para que acierte a servirte y logre lo que en esta novena pido y deseo, si es del agrado de tu precioso Hijo Jesús, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén

 

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:

DÍA PRIMERO [Ir al principio de esta página]

 

Señor, Dios Omnipotente y Misericordioso, que así para librar a tu pueblo escogido de la esclavitud de Egipto hablaste a Moisés en el monte Horeb, desde una zarza que ardía sin consumirse, así mismo hablaste en Barcelona al Patriarca San Pedro Nolasco para que rescatase a los cautivos cristianos, siendo la mensajera tu Santísima Madre, la Virgen María, que bajó del cielo y desde el primer instante de su vida fue como zarza milagrosa, pues jamás la tocó la llama de la culpa, ni perdió la hermosura de la gracia, ni su original pureza; te ruego que por la intercesión de la misma Santísima Madre tuya, no se abrase mi cuerpo en las llamas de la impureza, ni se manche mi alma con el pecado de la sensualidad, para que, a imitación de esta celestial Señora, exhale mi corazón fragancias de pureza.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA SEGUNDO

 

Rey soberano, Padre de Misericordia y Dios de todo consuelo, que con la virtud de la vara de Moisés diste a conocer al Faraón la eficacia de tu Divino Poder, pues con ella fue quebrantada la dureza de aquel perverso corazón y consiguió la libertad tu pueblo escogido; humildemente te rogamos, por la intercesión de la virgen Santísima de la Merced, refrenes mis pasiones y ablandes la dureza de mi pobre corazón, para que, logrando con tu gracia quebrantar las cadenas de mis culpas, me vea libre de la esclavitud del pecado; y concediéndome la merced de tu caridad y justicia, me des también el don de la perseverancia final, para merecer y lograr la gloria eterna. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA TERCERO

 

Poderosísimo Señor y Padre compasivo que después de librarlos del cautiverio, diste a los israelitas una columna de esperanza y consuelo, pues durante el día, en forma de nube los defendía de los rayos y ardores del sol, y por la noche, en figura de fuego, les iluminaba para librarlos de todo riesgo y peligro; humildemente te suplico por mediación de María Santísima de la Merced, que consigamos vernos libres de los rigores de tu justicia y merezcamos, por tu piedad, el fuego del divino amor que abrase siempre nuestros corazones y sirva de luz que disipe las sombras de nuestra ignorancia para que no perdamos nunca el camino del cielo. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA CUARTO

 

¡Dulcísimo Jesús, Dios infinito, hijo Unigénito de María!; pues manifestaste a los hombres que te es agradable el título de la Merced con que veneramos a tu Santísima Madre: haz, Señor, que experimentemos el Poder de este celestial nombre y singular devoción, y que la Reina del cielo y tierra nos defienda del enemigo infernal y de todas sus asechanzas y tentaciones, para que acertemos a servirte en esta vida y después podamos cantarte himnos de alabanza por toda la eternidad. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA QUINTO

 

Clementísimo Señor, Padre amoroso y benignísimo creador nuestro, somos pecadores y por ellos merecedores de castigo en este mundo y en el otro, más por tu infinita misericordia, nos concedes un refugio seguro en la protección de tu Santísima Madre; continúa derramando sobre cuantos la veneramos como a Madre de Merced y Misericordia tus divinas bendiciones, para que, libres de los peligros de este mundo, lleguemos con su protección, al Puerto seguro de la Gloria. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA SEXTO 

 

Señor, Dios de la Misericordia, que por medio de la reina Esther libraste a los israelitas de la sentencia de muerte dictada por Asuero; te rogamos, piadoso dueño de nuestras almas, que por la intercesión de la Santísima Virgen María de la Merced, nos libres de la muerte del pecado, concediéndonos la libertad de los Hijos de Dios y vivir en gracia hasta que podamos gozar eternamente en la gloria. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA SÉPTIMO

 

Eterno y Omnipotente Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que coronaste a la Santísima Virgen María de estrellas y la vestiste de Gloria y Majestad, dándole poder contra todos nuestro enemigos; te suplicamos con la mayor confianza, nos otorgues el favor de considerarnos como devotos y esclavos de tan esclarecida Señora, pues la invocamos como Madre de la Merced y Misericordia, para que así nos veamos libres de las asechanzas del enemigo infernal ahora y en la hora de nuestra muerte y podamos conseguir la Gloria eterna. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA OCTAVO

 

Amantísimo Dios y piadoso Señor, que para librar del castigo de la muerte a tu siervo Nabal, dispusiste que bajara del monte la prudente Abigail, para postrarse ante el Rey David; te suplicamos rendidamente que por los ruegos de la hermosísima y prudente Virgen María de la Merced, tu Madre, que bajó del monte de la gloria a la ciudad de Barcelona para dar consuelo a todos los afligidos y libertad a los cautivos cristianos, nos libres de todo peligro de cuerpo y alma y nos concedas entrada segura en la gloria celestial. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

__________

DÍA NOVENO

 

Dios y Señor de todo el Universo, que compadecido de nuestras miserias te dignaste bajar a redimirnos de la esclavitud del pecado haciéndote hombre en las purísimas entrañas de María; te rogamos por ese infinito amor tuyo, que pues elegiste a la Virgen Madre tan pura y tan misericordiosa, hagas que ella derrame sobre todos tus devotos la lluvia de sus bondades, para que mereciendo subir pro la senda de las virtudes, logremos, por la intercesión de la virgen María de la Merced, gozar de la Bienaventuranza Eterna, adorándote en tus moradas celestiales, donde vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

Pídase la gracia que se desea obtener. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

          

ORACIONES FINALES PARA TODOS LOS DÍAS

Salutaciones. Yo te venero con todo el corazón, Virgen Santísima de la Merced, sobre todos los Ángeles y Santos del Paraíso, como Hija del Eterno Padre y te consagro mi alma con todas sus potencias. Dios te salve, María…

 

Yo te venero con todo el corazón, Virgen Santísima de la Merced, sobre todos los Ángeles y Santos del Paraíso, como Madre de Dios Hijo y te consagro mi cuerpo con todos sus sentidos. Dios te salve, María…

 

Yo te venero con todo el corazón, Virgen Santísima de la Merced, sobre todos los Ángeles y Santos del Paraíso, como Esposa del Espíritu Santo y te consagro mi corazón con todos sus afectos, pidiéndote que me obtengas de la santísima trinidad todos los medios y gracias que necesito para mi salvación eterna. Dios te salve, María…

 

 

Oración. ¡Oh, Bendita Virgen María de la Merced! ¿Quién podrá darte las debidas gracias y alabanzas por la solicitud tan maternal con que siempre has atendido a todas las almas? ¿Qué alabanzas podrá tributarte el frágil mortal que no haya aprendido de ti, Madre mía?

 

Dígnate aceptar nuestras plegarias que con todo fervor te dirigimos para agradecerte tantos y tan grandes favores que hemos recibido de tu maternal bondad. Son pobres y desproporcionadas a tus beneficios, pero no pongas tus ojos en ellos, piensa más bien que somos tus hijos y que, como hijos muy amantes te las dirigimos. A recibirlas alcánzanos el perdón de nuestros pecados y redímenos del castigo por ellos tenemos merecido. Escucha propicia nuestras plegarias y haz que consigamos la dicha eterna.

 

 

Recibe nuestras ofrendas, accede a nuestras súplicas, disculpa nuestras faltas, pues eres la única esperanza de los pecadores. Por tu intercesión ante tu Hijo esperamos el perdón de nuestros pecados y en ti, oh Madre celestial, tenemos toda nuestra esperanza. Virgen excelsa de la Merced; socorre a los desgraciados, fortalece a los débiles, consuela a los tristes, ruega por nuestra Patria, intercede por el Papa, por los Obispos, por los Sacerdotes, por los presos y sus familias; que experimenten tu protección maternal todos cuantos se acerquen a ti con devoción y confianza. Está siempre dispuesta a escuchar las oraciones de los que acuden a tus plantas, de manera que vean siempre cumplidos sus deseos. Ruega sin cesar por todo el pueblo cristiano tú, oh Virgen dichosa, que mereciste llevar en tus entrañas purísimas al Redentor del mundo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

Biografía: //www.devocionario.com/maria/mercedes_2.html